Un asunto que suele ser debatido con respecto a las Altas Capacidades Intelectuales es el de la naturaleza, competencias o capacidades de los profesores o profesoras que atienden a los niños o adolescentes con AACCII.
Hay una corriente benévola en Pedagogía que sugiere, poco más o menos, que con buena voluntad y las técnicas adecuadas se puede formar a cualquier tipo de alumno alumna. este punto de vista es positivo en sí y no tendríamos nada que objetarle si no pensáramos que contiene una falacia dentro de su formulación. Esa falacia consiste para nosotros en que se considera de una manera vaga lo que son las capacidades, motivaciones o competencias de un profesor o profesora, sin precisar en referencia a qué contextos, a qué tipo de alumnos o a qué objetivos o materias pedagógicas se mencionan.
Pero volviendo a nuestros AACC, hemos de decir que, en muchas ocasiones, éstos están muchas veces en manos de docentes que no los entienden, desmotivados o incluso adversamente predispuestos, haciendo gala de un Complejo de Cronos bastante paradigmático, según el cual "devoran" a sus hijos, por temor a que los desbanquen, con desafíos propios de dioses y no de titanes. Con nula o escasa empatía hacia ellos o ellas y, por lo tanto, incapacitados para educarlos.
Y lo peor es que esa escasa empatía parece ser aplicable a una parte de la sociedad, a la que no le importa admirar o enriquecer a ases del balón, estrellas de los espectáculos o incluso celebridades de la política o las finanzas y, sin embargo menospreciar los talentos más intelectuales ("hay gente pa to", como dijo Juan Belmonte, pero esta vez con menos indulgencia). Por algún motivo, se teme que mentes algo más lúcidas hagan uso indebido de esa capacidad con fines poco beneficiosos para todos, a pesar de que la historia nos demuestra que los más peligrosos para todos, no son los grandes pensadores, sino aquellos humanos que son más violentos o hacen un uso más eficaz de la fuerza bruta.
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