Los contenidos de este blog van desde la Psicología a la Antropología, pasando por la Historia o la Pedagogía. Esta mezcla abigarrada de disciplinas y temas tiene para mí un sentido claro y este sentido es que todas ellas son ciencias sociales o humanas, intensamente interconectadas unas con otras, debido a que todas ellas tienen un común objeto de estudio: el ser humano. Aunque cada una de ellas tenga su propia metodología e instrumentos de trabajo y de análisis, que les otorgan su propia personalidad.

viernes, 22 de agosto de 2025

Vacaciones

 Durante un tiempo (mucho tiempo, podríamos decir), el tener unas vacaciones pagadas fue una reivindicación de los trabajadores. Y es que si el trabajador está de vacaciones ya, su estómago no, ni el de su familia.

La raíz de la palabra vacaciones debe estar en la palabra latina vacuum, que significa vacío o algo así, pero ahora no, ahora parece que lo prescriptivo es llenar todo: llenar los trenes, llenar los hoteles, llenar las playas.

Ese término de vacío, deberíamos interpretarlo como ausencia de algo; en este caso de trabajo.

Pero parece como si el estar continuamente trabajando de una manera más o menos obligada, nos habituara de tal modo, que cuando no nos piden algo concreto, nos esforzamos por buscar un sustituto. De este modo, lo que en un principio era un tiempo para recuperar fuerzas, se ha convertido en algo que hay que hacer:

Ya no se trata de estar de vacaciones, sino de irse de vacaciones, aunque lo que te apetezca es quedarte en casa. E irse mientras más lejos mejor, y si es en plena temporada, todo lleno de gente, y más caro, mejor. Se ha convertido en un símbolo de estatus... de estulticia también.

Se nos dirá que no todo el mundo puede escoger fecha: pues se espera una ocasión propicia. Si queremos imitar a los aristócratas, es lo que pasa, que no podemos, o que tenemos que sacrificar las verdaderas vacaciones: las que nos permiten descansar.

jueves, 31 de julio de 2025

Pulso y compás

 En nuestro afán por entender mejor la música, ayer, mientras escuchábamos un concierto de jazz, se nos ocurrió comparar el ritmo del jazz con el del flamenco. El pulso del jazz con el compás flamenco. El primero es como los latidos del corazón ¿Y el compás flamenco? ¿Una forma distinta de vivi tiempo? ¿De percibirlo?

Sí pudiéramos responder a esas preguntas, quizás podríamos entender la música y las culturas que la sustentan.

Si admitimos que la música es un lenguaje,  qué lejos estamos de conocer su sintaxis.

Pero quizás pretendemos mucho: la mayoría sólo busca un entretenimiento.

lunes, 7 de julio de 2025

La verdad

 Siempre hemos defendido decir la verdad, pero las únicas verdades que interesan tienen que ver con el sexo, el poder y el dinero, que son a veces una misma cosa, así que mejor me callo  y me dedico a soñar o a nada.

Quién quiere saber lo que de verdad es? O cuáles son las verdades que debería conocer? Ni siquiera yo sé, si busco las verdades o una justificación para mis fracasos.

Eso sí, mi versión de la realidad me gustaría que fuera estéticamente agradable: al menos que no produzcamos rechazo, y que no molestemos a los deshonestos.

Pero no os hagáis ilusiones: porque aunque las personas cedemos a las presiones, la realidad y golpea con ahínco nuestra mentirosa mediocridad.

miércoles, 28 de mayo de 2025

Quién escribe la historia

     A menudo se dice que la historia la escriben los vencedores. Pero en esa cuestión de la autoría, eso no es lo único destacable: el problema es que con frecuencia, los vencedores, no dicen la verdad. Puede que los perdedores tampoco digan la verdad; pero lo verdaderamente importante es que las mentiras de los vencedores son un instrumento más de dominación. Por este motivo. la investigación histórica es un instrumento de liberación.

     Las mentiras de los vencidos suelen tener leyendas, porque los vencedores les han hecho olvidar la verdad; puede que sólo busquen entretener, o calmar la ansiedad que les produce el que les hayan enajenado la memoria, la cual presienten que existió, pero no su contenido. Por este motivo, el recuerdo es un auxilio para la liberación.

     Suelen ser los llamados cronistas, los que se encargan de escribir o de inventar la historia, desde el punto de vista de los vencedores. Ellos se encargan de difundir sus mentiras. No obstante, ellos no suelen ser conscientes de que son mentiras, o medias verdades, destinadas a justificar el estatus quo. Los cronistas llaman crónicas a sus discursos, porque el relato secuencial da apariencia de veracidad: como si la concatenación de sucesos hiciera más difícil el fraude, pero no es así. Porque Chronos siempre se alía con los poderosos, o ellos con él.

     Otra cosa distinta, es que hay que reescribir continuamente la historia: porque la verdad depende de las formas de pensar y éstas cambian mucho con los tiempos. Por mucho que consideremos inamovible el pasado, éste cambia continuamente, arrastrado por el presente.

     Podemos decir: ¡Ay de los vencidos! Sobre todo si no saben escribir, porque entonces su principal daño será el enmudecimiento, y además se creerán merecedores de su sufrimiento, ya que sólo se conocerán las razones de los vencedores.

     Escribir la propia historia es una forma más de apropiación cultural, y' por ello, suele tropezar con los obstáculos que pone el poder.

     Pero la escriba quien la escriba, el o la que lo haga, debe comprobar las fuentes y no filtrar, o distorsionar, los datos a su antojo. Porque la historia que se escribe faltando a la verdad, puede conducir a catástrofes, ya que lleva a conclusiones erróneas sobre los efectos de cualquier acontecimiento, y a repetir los mismos errores.

     Los vencedores nunca dejan ningún acontecimiento histórico sin su versión. Y, sobre todo, siempre procuran anonimizar a los vencidos, quizás para eludir sus sentimientos de culpabilidad, o por completar la victoria sobre sus rivales.

     Y como conclusión a estas ideas sobre la historia y la memoria, no queremos dejar de decir que la investigacion histórica no es exactamente una lucha contra el olvido o en pro del recuerdo; es encontrar sentimientos nuevos a viejos hechos, en algunos de los cuales, ni siquiera en su momento, nadie reparó. Esos hechos nunca existieron para la Historia, porque, en su momento, n existían las herramientas conceptuales necesarias para percibirlos.