En nuestro afán por entender mejor la música, ayer, mientras escuchábamos un concierto de jazz, se nos ocurrió comparar el ritmo del jazz con el del flamenco. El pulso del jazz con el compás flamenco. El primero es como los latidos del corazón ¿Y el compás flamenco? ¿Una forma distinta de vivi tiempo? ¿De percibirlo?
Sí pudiéramos responder a esas preguntas, quizás podríamos entender la música y las culturas que la sustentan.
Si admitimos que la música es un lenguaje, qué lejos estamos de conocer su sintaxis.
Pero quizás pretendemos mucho: la mayoría sólo busca un entretenimiento.
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