El hedonismo tiene, entre sus inconvenientes, que al buscar la satisfacción, siempre màs allá de la saciedad; tiende a ser insolidario y, por lo tanto, acaparador. El ascetismo cultiva la insensibilidad ante la insatisfacción, mucho más la ajena; por ello anda escaso de empatía.
Puede que se relacione ascetismo con estoicismo, pero son muy diferentes, porque el primero implica deprivación buscada, y el segundo deprivación obligada, pero soportada: no se desea la carga, pero se lleva. No ocurre lo mismo entre epicureismo y hedonismo. Aunque alguna diferencia hay. La vehemencia del hedonismo, parece que no está presente en el epicureismo. Suele decirse que el hedonismo es cosa de andaluces, pero el estoicismo ante la desgracia, suele darse también.
El caso es que muchos andaluces suelen creerse lo del hedonismo consustancial a nuestra manera de ser, y siqguen a pie juntillas ese modelo. Lo malo es que el hedonismo entendido de esa manera, tiende al derroche de recursos y al empleo irresponsable de los esfuerzos realizados, para efectuar esa fuga hacia un lugar más grato, o hacia una situaión placentera, que haga olvidar las cosas desagradables que nos ocurren. Si es cierto el hecho de que no solemos ser capaces de pensar en el futuro, o de guardar para hacer algo más que "disfrutar", entonces podemos atribuir a esa forma de entender el hedonismo, una de las causas de nuestras dificultades económicas, o de las carencias de ciertas formas de intelectualidad (las que exigen mayor ascetismo y sobriedad).
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