Los contenidos de este blog van desde la Psicología a la Antropología, pasando por la Historia o la Pedagogía. Esta mezcla abigarrada de disciplinas y temas tiene para mí un sentido claro y este sentido es que todas ellas son ciencias sociales o humanas, intensamente interconectadas unas con otras, debido a que todas ellas tienen un común objeto de estudio: el ser humano. Aunque cada una de ellas tenga su propia metodología e instrumentos de trabajo y de análisis, que les otorgan su propia personalidad.

domingo, 28 de mayo de 2023

Vueltas sobre sí misma

 La Humanidad ha llegado a tal grado de narcicismo que sólo sabe dar vueltas sobre si misma, y nos preguntamos si es posible un verdadero progreso.

Siempre nos ha atraído el evolucionismo, pero la realidad se empeña en desengañarnos. Cuando creemos ir avanzando, en realidad lo que hacemos es dar vueltas en círculo. Cambiamos, pero nuestros vicios y virtudes parecen ser siempre los mismos: ¿somos una especie estancada, sin posibilidades de mejorar?

Para responder a estas preguntas, quizás sería necesario saber primero qué es felicidad, y ahí parece que es dónde reside la dificultad.

viernes, 17 de febrero de 2023

¿Consumir flamenco o crear flamenco?

     Hemos oído en algunas ocasiones que el flamenco es nuestra música clásica. En relación con esto, y recordando el título de un conocido programa de televisión (clásicos populares). sólo que en el caso del flamenco, podríamos decir que éste es más una música popular que se ha hecho clásica que al revés, no una música clásica que se ha hecho popular. Porque el flamenco es popular o no es flamenco. Pero ¿qué es popular?¿lo que sale del pueblo o lo que el pueblo admira, porque está producido por gente que el pueblo admira, porque se les considera los mejores ejecutantes?: los "artistas". Pero esa es una forma pasiva de vivir la cultura, pues de este modo ésta pierde gran parte de su valor como vehículo de expresión de lo colectivo; parte de ese colectivo queda alienado de ese producto cultural, desplazándose el proceso creativo de ese producto cultural hacia fuera de sus límites naturales. Es decir, se produce una alienación del flamenco de sus creadores y legítimos propietarios: los andaluces, y todos cuantos pertenecen a su área cultural. Es decir, se produce un latrocinio cultural.

     Algunos dirán: bueno, es un producto cultural andaluz, pero ahora es universal, y pertenece a toda la humanidad, tal y suelen afirmar del jazz, por poner un ejemplo similar.

     Pero este latrocinio planificado está disfrazado de hurto casual y muchos caen en la trampa de confundirlos. Y sin embargo, no es un hurto casual, porque quienes defienden ese supuesto universalismo del flamenco, lo hacen desligándolo de su fuente, lo que en el caso del flamenco equivale a dejarlo inerme. Y de paso, aprovechan para comercializarlo y venderlo como un producto comercial más. Una vez en el mercado, el flamenco se convierte en producto más con el que se mercadea, y del que se intentan obtener plusvalías. A partir de esta realidad, se desencadena una dinámica que potencia a los ejecutan bien ese producto cultural (los artistas) y deja al margen a "los aficionados"; de este modo, la mayor parte de los miembros de la cultura que produce el flamenco, queda reducida a un papel de consumidores de cultura, mientras que ésta, supuestamente, la producen muchos creadores ajenos a la cultura de origen.

     Y así, una vez convertidos en meros consumidores del flamenco, se consuma el proceso de alienación del flamenco a los andaluces.

viernes, 20 de enero de 2023

¿Son los intelectuales una clase social?

      ¿Son los intelectuales una clase social, o más bien debemos pensar que cada clase social tiene sus propios intelectuales? Nosotros nos inclinamos por la segunda opción.

     Es como si en cada clase social, estuviera reservada sólo a unos pocos, a la reflexión y la construcción de un cuerpo teórico síntesis, de los intereses de esa clase. Sin embargo, desde los progresistas o desde los conservadores, se han alzado en general voces contra los intelectuales en general; quizás sin darse cuenta de que algunos los representan a ellos.

     Cabe también preguntarse qué es eso de ser un intelectual. En virtud de lo sugerido antes, parece que ser intelectual implica ser capaz d una buena aptitud para la metacognición. Es decir, que no basta con ser inteligente: ya que ser capaz de ver en perspectiva lo que uno o los demás piensan, sin dejarse llevar por la opinión más generalizada, se perfila como un importante elemento de esa metacognición. Esto último, no necesariamente es lo mismo que lo que algunos llaman "pensamiento lateral"; sino que más bien parece una competencia más de la inteligencia... u otro tipo de inteligencia, o una forma de cognición distinta de lo que, comúnmente, llamamos inteligencia.

     En realidad, todas estas dudas nos llevan a recordar que es precisa una revisión profunda del concepto de inteligencia. Para ello deberíamos desechar definitivamente los viejos tests que nos ligan a ese antiguo concepto,  e intentar comprenderla de una manera distinta: quizás tenga la inteligencia más que ver con el sentido crítico, o el deseo de conocer, o el reconocimiento  y respeto por las normas de convivencia social.... Sólo quizás entonces, podremos empezar a diseñar nuevos instrumento de medición que nos ayuden a entender cómo pensamos.

     Este enfoque de la cuestión puede llevarnos a conclusiones sorprendentes; la primera estaría derivada de la posible naturaleza dicotómica (o cuasi) de la metacognición; es decir, que se tiene o no se tiene. Por el contrario, la inteligencia tradicional, parece tener más que ver con la corteza asociativa del cerebro, y su incidencia es mâs bien en forma de variable continua.

     Pero volviendo al tema de la relación entre los intelectuales y la metacognición, habría que recordar que el término intelectual se le atribuye generalmente a quienes reflexionan sobre el see humano o su sociedad. A los pensadores sobre lo no humano ss les suele llamar científicos. Sin embargo, a todos ellos los podemos considerar usufrutuarios de la metacognición.

     Una pregunta que nos podemos hacer es si la metacognición puede ser adquirida o no.  Pregunta que nos solemos hacer cuando constatamos que un gran número de personas no se cuestiona nunca lo que cree saber de la realidad, o se conforman con la que les dan otros.

     A falta de un estudio empírico detallado, tenemos la sensación de que existen personas muy inteligentes que no alcanzan a utilizar la metacognición; es decir, lo que en alguna medida, puede decirse que es autoprogramarse.

    Y atendiendo al doble carácter de esta entrada (el psicológico y el sociológico)

martes, 13 de diciembre de 2022

Sevilla no es así

      Hay cierto cansancio en Sevilla ante la ola de desafección de muchas personas de su entorno medio, en concreto andaluces.

     Por desgracia, ese no es un fenómeno nuevo, pero tiene un precedente relativamente cercano y una figura destacada en el que fuera alcalde de Málaga, a finales del siglo pasado: Pedro Aparicio Sánchez. Este madrileño de nacimiento y de actitud, basó el gobierno de "su" ciudad en el agravio comparativo con Sevilla. Este modo de hacer ha provocado uno de los peores episodios de lo que en otro lugar denominamos La Némesis Andaluza.

     Como síntoma de esta desafección, desde los años 90, ha caído mucho cieno denostando a Sevilla, cieno que procede de intereses no declarados.  Puede que esos intereses surjan del interior del propio Estado, o al menos de una parte de él. Desde el Sur tenemos la impresión de que los partidarios de la centralización a ultranza, vieron con pánico cómo una parte significativa de la sociedad sevillana lideraba las reivindicaciones andaluzas frente al gobierno ubicado en Madrid.

     A esto se une el que raramente se oye desde otras provincias andaluzas criticar el centralismo desde Madrid. Y sin embargo sí se habla de privilegios de Sevilla, de que Sevilla representa en Andalucía lo tradicional (en realidad insinúan lo viejo y lo caduco), que vive a costa de una estructura burocrática sobredimensionada, mientras que de Málaga pretenden transmitir una imagen de innovación, de modernidad.

     Desde luego, si eso es así, es un fenómeno bastante reciente, pues Sevilla ha jugado desde la antiguedad un papel bastante destacado en innovación y en pensamiento puntero, con respecto a otras ciudades de la península.

    Pasamos ahora a enumerar algunos ejemplos de esto último:

    En esta ciudad, fue organizada la primera vuelta al mundo, unificándose, de este modo, todas las civilizaciones de aquella época en una sola.

     A mediados del siglo xviii, (época de decadencia económica de la ciudad -puesto que se le quita el monopolio del comercio con América, para dárselo a Cádiz-, surge en Sevilla la Real Academia de Buenas Letras. En ella coincidieron, junto con Manuel María del Mármol, su presidente, Reinoso, José María Blanco White, Alberto Lista... Entre todos ellos fueron capaces de fraguar la Junta Suprema que organizó la defensa contra la invasión francesa, y que fue la encargada de reclutar el ejército que derrotó a las tropas napoleónicas en Bailén. Tras la toma de Sevilla, esta misma Junta se trasladó la Junta Suprema en su repliegue a San Fernando primero y a Cádiz luego.

     Tras otra grave crisis -la del 92- se impulsó en ella la generación del 27, gracias a los actos organizados por su Ateneo, para homenajear al cordobés Luis de Góngora. Vertebrándose, de este modo, todo el movimiento intelectual y artístico de España en el siglo xx.

     Cuando surgieron las reivindicaciones por la autonomía en 1977, en la ciudad de Sevilla surgió el impulso principal que desembocó en las movilizaciones de 1977.

     Unos años más tarde, diversas iniciativas surgidas en la misma ciudad, acabaron desencadenando las transformaciones del 92, que los lerdos o los malintencionados atribuyen a los gobernantes de entonces, en lugar de reconocer que fueron fuerzas y dinámicas sociales surgidas en la ciudad de Sevilla, las que acabaron desencadenando dichas transformaciones.

     El caso es que quienes ven esas oposiciones dentro de Andalucía, no arece sino que, consciente o inconscientemente, quisieran repetir el modelo del Estado, que tantos sinsabores nos está proporcionando. Bicefalia entre dos núcleos de poder (en el caso de España, Madrid y Barcelona, uno que se auto-atribuye la representación de lo tradicional y otro la de lo progresista); mal haríamos los andaluces si seguimos dejándonos llevar por este modelo tan maniqueo.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Las fuerzas que tensionan la campana de Gauss

     La llamada campana de Gauss es conocida también como la "curva de normalidad". Esta imagen es conocida por muchas personas, pero las posibles irregularidades algunas menos.

     En el ámbito de la educación, a veces nos olvidamos de una característica de ésta que es la curtosis; es decir el mayor o menor apuntamiento de la misma.

     Una vez que observamos esta característica, habría que intentar explicar los casos que se salen de la norma.

     ¿Por qué en algunos casos el tramo central aparece como aplanado, como si algo tirara de él hacia abajo?


     En Educación dos áreas en las que ese fenómeno puede aparecer: la de los rendimientos y la de las capacidades. Y no podemos sino considerar qué tipo de factores ambientales "tiran" de la curva hacia abajo, aplanándola. Expectativas de progreso, basadas o no en la educación, deficiencias del sistema educativo, déficits previo de formación, empobrecimiento cultural (culturas de la marginalidad o del rechazo indiscriminado...), entre otros muchos...

     En el caso de los tests de inteligencia es un problema de más difícil solución, puesto que requiere averiguar qué porcentaje de la variabilidad es atribuible a la "fuente de error" en que se constituyen los factores antes mencionados. Es decir, en el caso que nos ocupa, ¿a qué se debe la deformación de la curva de Gauss, no sólo en cuanto a una disminución de la curtosis o, más aún, el desplazamiento de la Moda hacia la izquierda, produciendo una clara asimetría?


     O, más aún, ya que sospechamos las causas que lo provocan (entre las que destacamos la alta contaminación cultural de los tests empleados o la alta desmotivación para hacerlos), lo que en realidad nos preocupa más de este hecho es qué porcentaje debemos atribuir a esta variable de error, para no tener que tirar a la basura los resultados obtenidos.

     Así pues, necesitamos ayuda de los estadísticos en este asunto. Mientras tanto tendremos que conformarnos con hacer un uso orientativo de estos resultados, o buscar en ellos unos buenos predictivos del rendimiento académico, debido a la presumible influencia de la motivación en los mismos.

     Lo que sí parece es que ese aplanamiento de la curva (curtosis negativa) parece deberse a una "fuga de datos" desde las posiciones centrales hacia la izquierda; es decir hacia los valores negativos de la curva. Como un vaciamiento, testimonio de que parte de la muestra que podría estar en valores centrales, se queda rezagada, a causa de ineficacia del sistema, que cuando no se identifica puede ser considerads como error estadístico.

     Lo anterior vale con respecto a los valores académicos, pero los resultados son aún más alarmantes con respecto al rendimiento en los test de inteligencia, ahí parece que lo que se ha desplazado no es la curva, pues ésta parece regirse por el principio de normalidad -más o menos- y tampoco tiene una excesiva o escasa curtosis; es que parece que lo que se ha desplazado hacia la derecha es el eje de ordenadas y todo esos valores de la curva se desplazan hacia la izquierda; es decir, hacia el lado de los bajos rendimientos

martes, 27 de septiembre de 2022

¿Qué es flamenco?

      Es una pregunta habitual, sobre todo entre quienes tienen interés en meter confusión respecto al flamenco.

     No debería haber confusión si partimos de la idea de dónde surge. Pero si mantenemos la actitud de darle la espalda a la Historia, en éste y en otros muchos temas, la explicación de su naturaleza se vuelve imposible.

     El flamenco surge como expresión. de identidad andaluza, sobre otras diversas bases culturales, y aprovechando, que en Occidente aparece el gusto por lo exótico. Gusto que, a su vez, es el resultado del redescubrimiento de oriente a finales del dieciocho y durante el siglo xix por parte de la llamada Europa occidental, para la que el próximo oriente ha dejado de ser una amenaza y, fruto de su decadencia, se va convirtiendo en zona destinada a ser colonizada. Es como si las potencias hegemónicas establecieran el permiso de acoger todo cuanto de exótico anduviera hasta entonces semioculto. Podemos explicar de este modo el surgimiento del majismo, que viene a ser como una expresión de identidad popular, que el poder establecido no percibe ya como una amenaza para su hegemonía, y que despierta cierta simpatía, entre los que están en la cima del poder.

     Así pues, el flamenco surge como una expresión de identidad largo tiempo ocultada, que tímidamente va volviendo a la luz, pero con formas distintas  a las iniciales.

     Por lo tanto, si el flamenco es en su origen una expresión de identidad, ¡por razón de qué no ha de seguirlo siendo, y, como consecuencia, ¿no es caso necesario decir, que si esa música que utiliza modos y técnicas del flamenco, si no hace alusión a esa identidad, no es realmente flamenco, sino una imitación, más o menos afortunada?

     Ahora bien, ¿qué identidad? ¿una identidad étnica?, en ese caso ¿qué etnia o etnias?, ¿una identidad territorial?, ¿qué territorios?, ¿una identidad nacional?, ¿qué nación?, ¿nación política o nación cultural?

     Respondamos como respondamos a esas preguntas, nos parece claro que si el que interpreta flamenco no se siente andaluz, bien por empatía o bien por identidad, lo que interprete no es flamenco: es una burda imitación.

     Pondremos un ejemplo para explicar más claro nuestro punto de vista: si un japonés o japonesa se siente andaluz cuando interpreta flamenco, eso creemos que es flamenco; pero un andaluz, cuando interpreta flamenco, y solo está interesado en su lucimiento personal, eso sólo es, desde nuestro punto de vista, la obra de un falsario esteticista.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Sea payo o gitano, el flamenco es andaluz

     

     Hemos querido reflejar en este cartel nuestra convicción de que el flamenco es andaluz y su naturaleza es tanto "paya" como gitana. Como ejemplo, hemos querido recordar al matrimonio formado por Pepe Pinto (payo) y por Pastora Pavón (Niña de los peines) que  era gitana. Los dos, estupendos cantaores del barrio de La Alameda de Hércules, de Sevilla, en la primera mitad del siglo XX.


O, si queréis imprimirlo: