Los contenidos de este blog van desde la Psicología a la Antropología, pasando por la Historia o la Pedagogía. Esta mezcla abigarrada de disciplinas y temas tiene para mí un sentido claro y este sentido es que todas ellas son ciencias sociales o humanas, intensamente interconectadas unas con otras, debido a que todas ellas tienen un común objeto de estudio: el ser humano. Aunque cada una de ellas tenga su propia metodología e instrumentos de trabajo y de análisis, que les otorgan su propia personalidad.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Más sobre la inteligencia

     Ya hemos señalado la proximidad de lo que llamamos inteligencia, con la capacidad de asociación entre paquetes lógicos. Esta capacidad de relacionar múltiples informaciones y, con ellas, hacer una representación -una imagen- de lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, es lo que aquí creemos que significa "entender" algo; es decir, la capacidad de hacer una representación mental de lo que estamos percibiendo. 

     Pero también, esa capacidad de relacionar, combinar y recombinar distintos paquetes de información -que a fin de cuentas es lo que son los estímulos- que tiene nuestro cerebro, nos puede llevar a representar "cosas" que en realidad no existen previamente (no son una mera copia); o , lo que es lo mismo, nos puede llevar a crear. Y ese crear está habitualmente ligado a la inteligencia: En este momento es cuando empezamos a entender por qué inteligencia y creatividad, se consideran dos de los tres requisitos indispensables para diagnosticar sobredotación. El tercero es el de la implicación en la tarea, el cual, a nuestro juicio (que debería ser corroborado con investigación nuestra o ajena) estaría compuesto, al menos, de una parte de motivación y de otra de función ejecutiva.

     Y es precisamente esta cuota de participación en la implicación en la tarea, la que creemos es la que lleva a confusión sobre aquellos niños y adolescentes, que tienen su cerebro asociativo muy desarrollado, pero no el planificador, pues estos niños y niñas, y adolescentes se mueven habitualmente con un aire de apatía que semeja desinterés. Pero, de vez en cuando, ellos o ellas demuestran un interés inusitado por algún tema, contrastando esta postura con la que habitualmente adoptan.

     Precisamente cuando muestran interés estos estudiantes, cuando atrae hacia sí los reproches, y cuando se les dice: "sólo trabaja cuando quiere" o "cuando le gusta algo"... Pues claro: cuando tienen un plus que les permite compensar el déficit de su inteligencia ejecutiva, aún por desarrollar. Pero no es porque las otras veces no quieran o sean muy vagos, o no quieran o sean caprichosos... es porque no tienen capacidad (sus cerebros no la tienen) de planificar y organizar sus tareas y su aprendizaje. Deberemos entonces alegrarnos de haber encontrado ese modo de estimular su implicación en la tarea, compensando sus déficits en función ejecutiva y de planificación, aumentado la cuota que le corresponde a la motivación en esa implicación en la tarea. Pero para ello, deberíamos averiguar antes cuáles son esos centros de interés, altamente motivadores, para utilizarlos luego como recursos para mejorarles la implicación en la tarea.


implicación en la tarea = función ejecutiva + motivación


Entender y aprender

     Otra cuestión a tener en cuenta respecto a la cuestión de las facultades cognitivas (es decir, relacionadas con el conocer y el conocimiento) es la diferencia existente entre aprender y entender. Esta distinción nos parece importante, puesto que suele decirse que entender es la única premisa para aprender (se dice al menos de una manera implícita más que explícita). Sin embargo, la memoria juega aquí un papel importante, y no sólo la memoria de trabajo, sino también de la memoria de trabajo, porque lo que importa aquí es el contenido de esta memoria, y no tanto la forma que esta adopta.

     Y ¿cuál es ese contenido?, no sólo el que se refiere a sucesos o episodios, o a engramas; se trata también de rutinas, cuyo aprendizaje es fundamental en las llamadas materias instrumentales. Como, por ejemplo, de las que se suele decir que no precisan de memoria, sino de razonamiento, cuando precisan de un grueso aprendizaje y memorización, no sólo de reglas de cálculo, sino de abundantes rutinas y subrutinas para la resolución de problemas.


Aprendizaje = razonamiento (o entendimiento) + memoria


Velocidad o profundidad

     ¿Qué se considera más deseable, pensar o resolver problemas, o entender pronto las situaciones? O, por el contrario, es preferible la profundidad: la capacidad de entender situaciones más inéditas o de resolver problemas cada vez más complejos?

     Con frecuencia se considera más inteligentes a los más veloces en pensar, siendo que, con mucha frecuencia, la velocidad es antagonista de la profundidad de pensamiento. Hay personas que viven en un "tuiter" continuo, creyendo que mientras más velocidad adquieran, más certeros estarán.

     Pero la verdad es que es preferible guardar un equilibrio entre velocidad y profundidad, puesto que la excesiva lentitud hace que el pensamiento se disperse, y su conexión con la memoria a corto plazo (nuestra "memoria RAM") acabe por debilitarse o desaparecer

     Y al hilo de estas reflexiones sobre las ventajas y desventajas de la velocidad de pensamiento, se nos viene a la cabeza la cuestión de que todos los tests de inteligencia (al menos los que nosotros recordamos), excepto quizás el protocolo de Goodenough, tienen tiempo limitado. Llegados a este punto nos replanteamos al menos el 50% de la eficacia de dichos tests, como puede fácilmente entenderse.


sábado, 11 de septiembre de 2021

Orientaciones para profesores

     Quienes nos tomamos en serio el diagnóstico de las AACCII en niños y adolescentes, con frecuencia oímos de algunos profesores expresiones que ponen en cuestión las capacidades de estos jóvenes, simplemente porque no alcanzan buenas calificaciones, o por algún otro criterio subjetivo de dichos profesores o profesoras. En un mundo en el que la competitividad domina el panorama y la cooperación se considera un lujo innecesario, no es de extrañar esta actitud, que sólo valora a los "triunfadores". Tampoco es de extrañar, vista la nula visión científica que algunos, más de los deseables, tienen de la Pedagogía y de disciplinas afines.

     Y es que no sólo confunden capacidades con rendimientos, sino que tampoco distinguen entre las distintas capacidades de la "mente" (tenemos que recurrir al viejo concepto), como por ejemplo: inteligencia, función ejecutiva, memoria de trabajo... deberían saber que, cuando se habla de disincronías, si es que conocen ese concepto, nos estamos refiriendo, por ejemplo, a que la inteligencia y la función ejecutiva no tienen porqué desarrollarse al unísono.

     La neurociencia parece que nos está diciendo que la función ejecutiva no se desarrolla satisfactoriamente hasta bien entrada la adolescencia, así que lo que resulta verdaderamente normal es que se retrase la función ejecutiva; es decir, que la verdadera disincronía es que lo haga antes. Afortunados los y las a quienes así les ocurre, pero con los demás seguramente estemos cometiendo el error de pensar que son inteligencias fracasadas las de aquellos a los que la función ejecutiva tarda un poco en aparecer: ¡que la inteligencia es entender y no llevar a cabo tareas! ¿para qué recurrir a la milonga de la llamada "inteligencia emocional" para explicarlo?

     Si prescindimos de concepciones pragmatistas de la inteligencia, que definen a ésta como capacidad de adaptación al medio, podemos entrever que ésta es, más bien, la capacidad de hacer representaciones mentales, lo más fidedignas posible, de la realidad y el entorno que percibimos Pero esto no quiere decir capacidad de solucionar problemas! Más bien nos estamos refiriendo a la capacidad de realizar asociaciones de las neuronas del lóbulo parietal, alimentadas con los datos que nos proporcionan las neuronas espejo. Y esta cualidad bien puede desarrollar desde edades tempranas, y los niños y niñas que tienen esa capacidad desde pequeñitos son los que hacen preguntas incómodas para algunos adultos susceptibles, pero que están tan indefensos e inermes ante el medio como los demás niños. Simplemente ellos sienten la necesidad de tener una representación mental de su medio, lo más fidedigna posible. Pero mientras que la función ejecutiva no se desarrolle en el lóbulo frontal, de ellos/as, no podrán, entre otras cosas, planificar adecuadamente su trabajo, ni mantener una actividad sostenida enfocada a meta, conveniente para ello.

     Así pues, cualquier planteamiento de culpabilizar a los niños o adolescentes con AACCII, por no rinden académicamente, no deja de ser una innecesaria presión, que vuelca sobre ellos parte de nuestra incapacidad de atender sus necesidades; pues, hoy por hoy, las metodologías para paliar ese desfase entre zonas del cerebro, no alcanzan los objetivos que serían deseables. Falta aún mucho por investigar y comprobar la realidad de estos fenómenos, y más aún de encontrar metodologías eficaces para abordarlos.

     También deberíamos tener en cuenta que esa disincronía de la que hablamos, la cual a tanta confusión conduce, podría ser a la inversa, tal como sospechamos. Es decir, que habrá niños o adolescentes que desarrollen su función ejecutiva antes que el promedio y quedarán entonces como trabajadores, responsables... siendo premiados por ello. Y sin embargo estos niños y adolescentes pueden no alcanzar un nivel adecuado de comprensión de lo que están haciendo. Veremos entonces cómo quienes han juzgado severamente a los anteriores, se deshacen en elogios con éstos, en un sentido de la justicia quizás no bien dirigidos, pues ni a unos ni a otros niños o adolescentes se trata de juzgarlos, sino de intentar ver con claridad cuales son las dificultades por las que están pasando si es que las pasan- y de buscar herramientas útiles para ayudarlos a superarlas.

     Y, aparte de lo visto, podríamos plantearnos la posibilidades que tienen de desarrollarse las capacidades de entender, de planificar, de organizar... en cada persona; las cuales, de manera semejante al potencial de aprendizaje, podríamos considerar que tiene cada una un "potencial de desarrollo" diferente. Debiéndose valorar en cada momento hasta dónde puede llegar cada persona. Aunque aquí podemos tropezar con un escollo: que no hay instrumentos calibrados para realizar esta tarea.

sábado, 31 de julio de 2021

La necesidad de una redefinición de los movimientos sociales

      Cuando habitualmente se oye hablar de movimientos sociales, suele ser refiriéndose a ellos como organizaciones más o menos informales y más o menos desconectadas de organizaciones políticas.

     Se suele considerar que esos movimientos sociales son algo comprometido con la sociedad y altruista, ligeramente superior en lo moral a otras instituciones y gozando de más independencia sus miembros.

     Pero esta concepción lleva implícita una contradicción: ¿Cómo puede ser un movimiento algo que, a la vez, es una organización?, es decir algo que, por antonomasia, es estático.

     Mario Diani (2015), hace relativamente poco tiempo, ha planteado esta necesidad de redefinición, y para ello hizo entonces una revisión de las distintas versiones del concepto presentes entonces. Pero ninguna de ellas parece que represente ningún avance conceptual significativo, y tampoco el autor parece que innove más allá de una detallada revisión.

     Aparentemente el problema parece estar derivado del viejo estructuralismo: se fija mucho la atención en la organización, las relaciones que hay entre los protagonistas, sus roles...

     Quizás lo primero que habría de hacerse es ver cuántos tipos de movimientos hay. Podríamos distinguir entre movimientos dirigidos a producir cambios sociales hacia nuevas situaciones y movimientos dirigidos a mantener lo que hay, o a volver a situaciones anteriores. Éstos suelen ser movimientos pendulares y casi previsibles.

     También podríamos considerarlos con respecto a las ideas, los valores, los hábitos, las costumbres, los gustos estéticos... en gran parte relacionados con cambios en los medios y en las relaciones de producción y con cambios, sutiles o no, producidas en éstas.

     Estos cambios producen, a su vez, cambios en las estructuras sociales, con nuevas clases y subclases emergentes, que ocasionan por sí mismos corrientes o movimientos más o menos espontáneos, de adaptación a las nuevas situaciones: a estos cambios podríamos denominarlos movimientos sociales.

El feminismo

     En cualquier caso, los movimientos sociales más bien parecen fuerzas subyacentes e inmateriales, que marcan tendencias hacia los cambios, ¿pero surgen espontáneamente o son inducidos? Hablando de un caso concreto: el movimiento feminista surge por sí solo, o es el resultado de la acción de feministas organizadas?¿es necesario el activismo para que surjan o se mantengan los movimientos sociales?¿el activismo favorece o entorpece los movimientos sociales?¿es el activismo el responsable de la politización de los movimientos sociales?¿La politización implica, a la larga, la esclerotización y posterior muerte de los  movimientos sociales?

El 15 M     

     Si observamos el ejemplo del movimiento del 15 M, este parece un ejemplo de reacción espontánea ante una situación de crisis social, derivada de otra económica, pero también impulsado por activistas. En este sentido podríamos preguntarnos si el movimiento del 15 M se refería sólo al papel y la presencia de activistas en la Puerta del Sol madrileña o en Las Setas de la Encarnación, de Sevilla, y si realmente ese movimiento, de adaptación e los grupos sociales a nuevas situaciones, derivadas de una fuerte crisis económica, no sería más que la punta de un iceberg, el cual concernía  la sociedad en su conjunto, y no sólo a los activistas y las activistas allí presentes.

Los derechos civiles en EEUU

     El movimiento de los derechos civiles en EEUU parece que tiene una de las razones más claras para surgir, y sin embargo quizás sea uno de los que más activistas sumó, y a algunos políticos arrastró y arrastra. En él se ve con más claridad que en otros movimientos, que la política poco hace para el desarrollo de éstos. La pone en evidencia, de algún modo.

La primavera árabe

     Desde la lejanía es difícil decir s fue un movimiento social, un cambio políticos, o una estratagema de las mal llamadas "inteligencias" de otros países. Pero sí parece que implicó a amplias capas de población, habitualmente ajenas a la política. Sus reivindicaciones parece que variaron de un país a otro, y éstas fueron degradándose poco  a poco, hasta convertirse, en algunos casos, en auténticas guerras civiles.

El ecologismo

     El ecologismo ha surgido seguramente, alimentado por diversas fuentes, pero lo que parece como causa de fondo más plausible, es el progresivo deterioro ambiental provocado por las sucesivas revoluciones ambientales. Deterioro que no es nuevo, pues cada modo de extraer recursos de sus diferentes nichos ecológicos, que ha tenido el ser humano, éste ha provocado rupturas del anterior equilibrio y, casi siempre, pérdidas de biodiversidad y de calidad del medio-en el sentido de saludable-. Quizás la novedad más reciente es que capas más amplias de población sedan cuenta de que eso es así, porque están más preparadas y entienden la relación causa-efecto entre explotación excesiva del medio ya catástrofe ecológica y empobrecimiento de la naturaleza; además de peores condiciones de vida y de salud.

El movimiento animalista

     El cambio de la percepción de los animales de meras herramientas para producir carne, leche, abrigo, huevos, etc. o como fuerza de trabajo, a la percepción de éstos como compañías o mascotas, seguramente acentuado como consecuencia del aumento de la tasa de urbanización del planeta, ha provocado, seguramente un aumento en la observación que tenemos de ellos, pudiéndose percibir en estos casos similitudes que antes pasaban desapercibidas o eran consideradas como anecdóticas o míticas. Puede que también haya contribuido a ello el método comparativo en ciencia, que ha ayudado a disminuir la influencia del animismo o la visión simplistamente icónica de ellos.


La jornada de 8 horas

     Aparentemente es el movimiento social más profundamente ligado a la acción sindical o política. Sin embargo, podemos también encontrar en él razones derivadas de las nuevas condiciones de subsistencia producidas por la revolución industrial. En esos momentos, el trabajo pasa a ser, en general, más intensivo que en la etapa pre-industrial -lo que no implica que antes no fuera más penoso, como cuando el esclavismo- y, por lo tanto, requiriendo una mayor concentración y estado de forma; derivado de esta necesidad, los trabajadores perciben que necesitan un tiempo extra para "reproducir la fuerza de trabajo" y, a la larga, los patronos también. Las fuerzas políticas o sindicales no hacen en este caso, sino de aceleradores del cambio.


     Podríamos seguir, casi indefinidamente, con esta relación de movimientos sociales, desarrollados en distintos momentos y lugares, pero lo que nos interesa aquí es comprobar qué denominador o denominadores tienen en común. Además de saber si tienen relativa autonomía con respecto a cualquier forma de organización o institución, llámese partidos políticos, sindicatos, el Estado, la religión... ¿O más bien una de las funciones de la que llama José Antonio Marina "inteligencia colectiva"? Es decir que, a partir de ese "emergente" que podemos llamar "inteligencia colectiva", las sociedades pueden generar cambios o acomodaciones de su sistema de valores, cosmovisión, ideología, creencias, formas de relación, gustos, hábitos de comportamiento... de forma casi imperceptible y sin saberse, en muchas ocasiones, cómo ni dónde se han generado.
     Nosotros nos inclinamos a pensar que las dinámicas que se generan en los movimientos sociales son relativamente autónomas, y que el papel que puedan jugar en su desenvolvimiento determinadas instituciones (como los partidos políticos) es bastante inferior al que ellos mismos se atribuyen.
     En resumidas cuentas, que los cambios que ocurren en las infraestucturas de la sociedad "subliman" a las superestructuras, sin pasar por la regulación de las estructuras, con mucha más frecuencia de lo que se cree. Lo que no quiere decir que estas estructuras carezcan de función, seguramente para dar cohesión a todo el entramado social, que de otro modo acabaría por disolverse.


martes, 27 de julio de 2021

Triana pura e impura

    Cuando se dio a conocer el grupo musical Triana pura, su aparición nos trajo a muchos un soplo de frescura. Cuando surgió el dúo de Lole y Manuel, la voz clara de Lole y la creatividad de Manuel supusieron el acercamiento al flamenco de estratos sociales a los que éste no llegaba. Cuando se editó La leyenda del tiempo, Camarón acercó a los sonidos flamencos a partes de la población andaluza y no andaluza, que hasta entonces habían permanecido ajenas a ellos.

     Todos estos logros, posiblemente, se debieron a un mestizaje entre las tradicionales formas flamencas y otras más vigentes en la música en general. Muchos creyeron descubrir el flamenco entonces gracias a ese mestizaje.

     Sin embargo, el mismo productor que alcanzó todos esos logros, fue el impulsor de una producción, estéticamente buena, pero que sin embargo se aparta de esa senda del mestizaje: Triana pura y pura; este apartarse lo hizo, según nuestra opinión, de varias formas entre las diversas posibles. La principal de ellas es negar una de las partes: parece que, en esta producción, el flamenco de los no gitanos no existe. Una forma fácil de resolver el problema del origen: se opta firmemente por una de las opciones y nos dejamos llevar por lo más aparente. Entramos entonces en una contradicción, porque también hay abundantes pruebas de que hay muchos payos interpretando y creando flamenco.

     ¿Pero cómo resolvemos este dilema?: si renunciamos al mestizaje nos quedamos parados, y si no nos mantenemos fieles a la pureza, nos diluímos y desaparecemos, además de no ser fieles a lo que la realidad nos muestra. Trataremos de responder aquí, al menos en parte, a esa pregunta.

     Para contestar a ella, haremos una reflexión sobre el documental del mismo productor: Triana pura y pura. En él se ilustran con meridiana claridad algunas de las peculiaridades del entorno que afectan al flamenco contemporáneo.

     En el documental "Triana pura y pura" se nos ofrece una imagen de la Triana pasada, en la que los gitanos eran los únicos garantes de la tradición flamenca. Incluso que los gitanos eran casi la única etnia del barrio o que, cuando se fueron marchando los antiguos vecinos, aquello fue "como la noche de los cristales rotos", y se plantea como una ilustración de este supuesto hecho, la famosa foto en la que un camión está cargado con los enseres de los vecinos del Corral de los Judíos, en la calle Castilla. Sin embargo, en aquel éxodo había payos y gitanos, y cuando conocimos a las vecinas del Corral de las Ranas (muy cerca del solar del Corral de los Judíos), allí había payos y gitanos conviviendo (en 1990 y en adelante).

     En una entrevista que tuvimos con él, nuestro amigo Eduardo Corriente (principal activista de los corrales de vecinos), nos contaba cómo en plena Cava de los gitanos se sucedían, sin solución de continuidad, corrales de payos, corrales de gitanos y corrales mixtos. Incluso el tocaor Ricardo Miño, mencionaba hace poco que él, siendo payo, nació en un corral de la Cava de los gitanos (calle Pagés del Corro), donde convivían casi en la misma proporción, familias gitanas y familias payas. Con estos y otros testimonios, la Triana predominantemente gitana que se deja entrever en el mencionado documental, queda en entredicho. Pero sobre todo la idea de que únicamente fueron los gitanos las víctimas de esos desalojos.

     Tampoco se puede mantener la idea de que el flamenco en Triana es exclusivamente gitano: no podríamos olvidarnos de Ramón el Ollero, al que se le atribuye la creación de la soleá apolá (blog soníos negros). Ni de toda la serie de cantaores del Zurraque.

     Y es que con frecuencia se olvida al opinar sobre el flamenco, que el espacio juega un papel fundamental, como un crisol donde se alean elementos de distintas culturas. En este caso, el espacio se llama Andalucía, y los elementos que se alean los que hay que identificar, pero con una rigurosa investigación, no con opiniones indemostradas.

     Claro que, en el caso que nos ocupa, el espacio es espacio humanizado; es decir territorio. Y decimos territorio, el cual es un constructo cultural, que no siempre coincide con el mapa, ni con los límites geográficos o políticos. Quizás debiéndose tener en cuenta que se solapan diferentes territorios, según la memoria de quienes los definan. Así pueden solaparse, en Triana, los territorios de payos y gitanos, de herreros y alfareros (y parece ser también de quienes trabajaban la piel en El Zurraque), el de la soleá o el de la seguiriya, de una hermandad u otra, etc

     Seguramente con la intención de diluir el carácter andaluz del flamenco, aparecen, con frecuencia, argumentos referentes a la existencia de flamenco en zonas próximas a Andalucía, o en zonas de emigración como Madrid o Cataluña. Pero el espacio de los distintos lugares andaluces es muy importante, porque es donde entran en confluencia las culturas andalusí, castellana y gitana, seguramente a partir de formas y técnicas vocales, instrumentales y de baile, de origen ancestral tanto como contemporáneo: como hemos intentado demostrar a lo largo de este blog. Pero con un sentido histórico que, si se olvida, acaba vaciando de contenido al flamenco,  convirtiéndolo, de ese modo, en un producto cultural más, dispuesto a ser consumido por cada vez mayor cantidad de público, y haciéndolo así fácilmente "monetizable".

     Volviendo a la idea de territorio, éste es, precisamente, fundamental en el flamenco: los cantes son de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga... Si bien en otras ocasiones llevan el nombre de cantaores o cantaoras conocidos. Pero siempre es el territorio el aglutinante de ese fractal musical y plástico, del que hemos hablado en otras ocasiones. El flamenco no es como el jazz o el blues, de esclavos desarraigados. Es verdad que los gitanos son una etnia errante, generalmente desarraigados; ¡pero en Andalucía no...! Aquí los gitanos son de los barrios de Santiago y de San Miguel de Jerez, de Santa María de Cádiz, de Triana o de la Alameda en Sevilla, del Sacromonte en Granada, de El Perchel y la Trinidad en Málaga... y las familias gitanas se desplazan entre los distintos puntos de ese circuito. Éste área cultural viene a coincidir aproximadamente con los límites políticos de Andalucía, pero no es exactamente así; digamos que es como el Guadalquivir: éste es el río andaluz por excelencia, pero no toda su cuenca coincide con los límites políticos de Andalucía.

     A partir de esos núcleos de contacto inter-étnico, en el área cultural andaluza, parece ser que se desarrolla el flamenco, sin perjuicio de que, como afirma A. Mandly, los caminos antiguos y sus antiguas ventas, ejercieran de enlace entre ellos, dando cohesión a toda esta área cultural.

     Pero volviendo al tema de origen de esta entrada, se nos ocurre preguntarnos qué sentido tienen esas diatribas sobre la etnia de referencia del flamenco, si no tendrán que ver con la profesionalización de sus intérpretes, como ya señaló en su momento G, Steingress. Más recientemente, Samuel Llano ha analizado ese viejo debate entre la profesionalización o no del flamenco, el cual parece que ya estaba presente en Lorca cuando organizó el Concurso de cante jondo de Granada, de 1922.

     En Triana se dan grandes cantaores profesionales y no profesionales, pero coinciden más en los últimos los payos (excepto el maravilloso caso de Márquez el zapatero, que aún nos enseña su maestría y siendo gitano no es profesional). Podría explicarnos mejor esta circunstancia, el observar que, al menos como lo vemos nosotros, el flamenco de los payos se desarrolla hoy en día más en las peñas y el de los gitanos en los escenarios, además de en las celebraciones familiares. Una vez que los patios de vecinos desaparecieron en gran medida y que, además, hace tiempo que se prohibió el cante en los establecimientos de bebidas (las antiguas tabernas).

     Además de todo lo expuesto, nos planteamos -en una etapa en la que la humanidad parece querer huir del concepto de raza- ¿qué es ser gitano hoy en día? ¿qué es ser gitano en Andalucía, donde llevamos mestizándonos payos y gitanos al menos cinco siglos?

     Ese planteamiento de lo definitorio de lo gitano en comparación con lo payo, en Andalucía, nos lleva a contemplar las diferentes formas de sociabilidad y de cohesión social que tienen ambos grupos humanos. Aparentemente, la sociabilidad gitana se basa más en la consanguinidad, y la de los grupos populares que no lo son, se basa algo más en la afinidad. Esto parece que guarda relación con las formas de transmisión del flamenco, que hemos mencionado antes. Como consecuencia, seguramente, de esa mayor importancia de la consanguinidad en la sociabilidad gitana, los procedimientos de cohesión grupal están mucho más ritualizados, a veces durante períodos de tan largos que ponen a prueba la paciencia de sus vecinos payos, siendo esto algunas veces causa de roce entre ambos grupos.





domingo, 6 de junio de 2021

Un cante diferente

 El Platero

     Cuando se escucha algunas de las escasas grabaciones de El Platero, enseguida percibimos una llamativa diferencia con respecto a otros cantaores y cantaoras:

     ¿En qué consiste la diferencia del Platero de Alcalá?

     Si buscamos su diferencia, ésta no podremos encontrarla en el estudio filológico de sus cantes. Pues las letras de sus cantes son las propias de los palos que interpreta.

     Tampoco podemos encontrar esa diferencia en la estructura de esos palos, porque también es común a los demás cantaores y cantaoras.

     Ni siquiera encontramos esa diferencia en su voz, pues su cálido timbre, apenas se diferencia de otras voces laínas del cante. O en su sorprendente timbre, que introduce una atmósfera tenue que nos conduce de un tema otro, en una imperceptible transición.

     A nosotros nos parece, que su diferencia principal reside en cómo efectúa la transición de una nota a la otra, pasando de los tonos a los semitonos, los cuartos de tono y todas sus situaciones intermedias, a la manera como lo hacen la voz o el rebab en la música andalusí, en algunas de sus nubas. Transiciones que no son posibles con los trastes de nuestras queridas guitarras (salvo si se usan algunos subterfugios, como los mordientes, o los ligados, en algunas falsetas); necesitándose para ellas instrumentos de cuerda no "trasteados", como el violín o el rebab. Instrumentos que sí permiten desafiar los constreñimientos de la música pitagórica y nos sitúan en un orbe musical diferente al occidental, conectándonos con la música andalusí de nuestra cultura base.

     Cuando El Platero canta "pregúntale al platero, plat(e)ro, que cuánto vale...", o

"La hija de la Paula, la Pa(u)la, no es de mi rango..."

     ... en esos momentos de las alegrías de Córdoba, que en realidad son un mirabrás, el cantaor va arrastrando las notas, sin solución de continuidad, saltándose los cánones del pitagorismo en música (que  por otro lado, tan buenos resultados a dado a la música de influencia europea -que es casi toda, hoy en día-), pero que no parece ser la única forma de llegar a la "armonía" de los sonidos, aunque sí puede que sea la más sencilla.

     Esas mismas alegrías de Córdoba viran luego hacia las cantiñas y terminan en un cante más dulce y tranquilizador para oídos no acostumbrados, pero no impide que sea necesario explicar esos dos primeros cantes y su origen, tarea para musicólogos los cuales, aparentemente al menos, parecen tener abandonado el estudio del flamenco.

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     Algo parecido ocurre cuando Oliver o El Arenero dicen, en esas soleás apolás, tan solemnes,: "Los s(e)renos de Triana, andan diciendo a la gente, que duerma quien tenga sueño, que yo no dispierto a nadie", o "And(a), anda diciendo tu madre que tú v(a)les más que yo, que tú v(a)les más que yo, ni tú ni toa tu familia, ni el Dios que a tí te creó.".


     Y es que cuando se dice que el flamenco es imposible pasarlo a una partitura, parte de la razón está aquí: La concepción de la música como una dimensión discreta, con 6 notas y sus correspondientes bemoles y sostenidos, es radicalmente distinta a la de una música entendida a modo de dimensión continua, donde los tonos  musicales varían según una dimensión continua, no ha intervalos, no como en la escala numérica.

     Esta peculiaridad de la música flamenca pone de manifiesto que el lenguaje musical, hoy en día admitido mundialmente, no es el único posible, sino que el recurso de dividir los tonos según los criterios que se dice nos enseñó el filósofo griego, es de utilidad para entender y manejar los sonidos en armonía, pero de ahí a reificar las notas musicales como valores preexistentes, va un trecho amplio que, indefectiblemente a un platonismo aplicado a la música: ¿la música de las esferas? Por el contrario, el flamenco nos conduce a una armonía de los sonidos (que es casi como decir del tiempo), pero arraigado en un espacio que, en nuestro caso, es el espacio andaluz.

     Los esfuerzos de grandes músicos españoles (Granados, Albéniz, Turina, Falla, Rodrigo...) por adaptar a la llamada música clásica, las creaciones del flamenco, tuvieron la virtud de acercar al flamenco a la música llamada universal, pero, sin embargo, desde nuestro punto de vista, lo que en realidad hicieron es establecer un contrapunto que ya en el flamenco existe: la misma guitarra, tan nuestra, es un ejemplo de ello, ya que sus trastes nos llevan a un mundo de sonidos, establecidos de manera discreta, pero con recursos técnicos del tocaor, como son los mordientes o los ligados (no los arpegios, como decía L. Cohen), en los que las transiciones de notas se hacen sin solución de continuidad. Ahí se establece un contraste entre ambas concepciones musicales. Otro podemos encontrarlo en  los llamados cantes "sin compás", en los que aparentemente el contraste está entre la guitarra, que llevan un aparente distinto compás, pero si advertimos el oído, vemos que lo que en realidad pasa es que la guitarra da un tono y luego se calla, para que el cantaor o cantaora puedan llevar su cante a esquemas donde las notas van de un lugar a otro, sin los esquemas mecánicos del lenguaje musical, de esas prisiones de la música llamadas conservatorios. esto ocurre, por ejemplo, en las tarantas. O en la granaína (que otros llaman media granaína) aunque el efecto es mucho más evidente en la guitarra, cuando desciende de Sol a Sí#. Todo ello, según los cantaores o cantaoras, si se mantienen fieles a sí mismos o ceden a la banalización del flamenco.

     Podríamos seguir con más ejemplos de cante y comprobar cómo unos cantaores o cantaoras ceden a los "encantos" del pentagrama, incluso comprobar que unas veces lo hacen y otras no, pero también podemos reflexionar sobre el hecho de que semejante evolución en paralelo no puede haberse hecho en paralelo una que se hubo consolidado la música al estilo centroeuropeo, no habría resistido ese embate. Bien al contrario, tuvo que ser en una época en que el predominio nórdico no fuera tan apabullante. Así que podríamos sospechar que el origen del flamenco está más allá de los tiempos en los que tío Luis de la Juliana andaba por este mundo.

     Más aún, si rebuscamos en las discografías, podemos encontrar transiciones de notas parecidas en las bulerías de La Niña de los Peines. No así en la copla aflamencada, tan dependiente el piano (no sólo en el consabido caso de Quintero, León y Quiroga), instrumento por excelencia del pitagorismo en música, que olvida que los números son representaciones de la realidad, no la realidad misma. Otra cosa es el jazz bebop, en el extremo, para el que el contrabajo abre las puertas de otra dimensión musical... quizás... los que saben de jazz dirán. Lo que sí es verdad es que el flamenco es más antiguo.

     Con éstas y otras estrategias, como las de Paco de Lucía, en la que sus arpegios llegan a un grado de virtuosismo que se confunden con los ligados y consiguen un efecto parecido, hemos superado pues, al menos en parte, la pérdida del ravel (rebab) con recursos ingenios y adaptativos, que sobrepasan la concepción platónica de la música y la trasladan a una dimensión humana, donde los sonidos expresan las vivencias humanas: no le dicen a la persona cómo deben ser esas vivencias.

     Así pues, desde el punto de vista que estamos exponiendo, el flamenco tiene poca semejanza con la salmodia, casi monocorde, del canto gregoriano y similares (aunque también valoramos positivamente los méritos de estos géneros musicales), puesto que en éste el colorido musical es plano o casi plano, mientras que en el flamenco, en todos los casos, ese colorido es amplio y con más matices que los que permite el lenguaje musical al uso. Y eso sin tener en cuenta el compás.

     Estudiar éstas y otras características del cante, de manera rigurosa, nos permitirá definir más claramente qué es flamenco y qué no lo es, a la vez que nos ayudará a argumentar porqué un intérprete (ya sea tocaor, bailaor, cantaor o percusionista) es bueno o no lo es, huyendo de paso de la idea del artista del Renacimiento, que tan buenos resultados ha dado a la cultura humana, pero que está impregnada completamente con el espíritu capitalista de la época, y que transformó las obras de arte en productos de mercado y a sus creadores en agentes comerciales, más menos afortunados.

     Por el contrario, veremos a nuestros artistas flamencos como representantes de nuestra identidad y cultura andaluza, fruto del diálogo y la interacción entre payos y gitanos, como no ha ocurrido en ningún otro lugar del mundo, y que desborda nuestras fronteras sin dejar de ser propio.

     Podremos también, con este estudio, salir de la dialéctica de profesionales o aficionados, puesto que será indiferente ese matiz, si de lo que de verdad se trata es de si son garantes de nuestra identidad andaluza, o se quedan en esforzados buscadores del éxito y cultivadores del ego personal.

     Para dicho estudio, posiblemente, será necesario huir de los lugares comunes y de repetir lo que otros han dicho antes y aguzar el oído  el sentido del compás, y de "saber escuchar", que en flamenco es lo segundo más importante después de lo de saber interpretar, ya sea al baile, al toque o al cante. Con ello sabremos decir, con conocimiento de causa, qué es flamenco y qué es una buena interpretación, os una interpretación principalmente dirigida al gran público, no buen conocedor del flamenco y de sus palos.

     De paso, podremos avanzar un poco en la comprensión de que el flamenco no sólo es una música, es también un bailes, un ritual de identificación, una forma de relacionarse y una herencia común de un pueblo, entre otras cosas que, de momento y modestamente, aquí no alcanzamos a comprender.

miércoles, 21 de abril de 2021

¿Acento?

      Cuando los propietarios de nuestra expoliada fábrica de Cruzcampo, decidieron utilizar la expresión "acento", no hicieron sino continuar con el expolio: esta vez cultural, puesto que convirtieron el derecho a utilizar los andaluces nuestra propia lengua en un acento... como el que tiene un hablante adulto cuando aprende una nueva lengua.

     Pero es que el español hemos contribuido a formarlo los andaluces tanto como los castellanos. entonces, ¿A qué viene ese empeño en llamarlo castellano?

     No se puede pasar por alto que, precisamente fuera un andaluz: Helio Antonio de Nebrija, quien escribiera la primera gramática del español, bastante tiempo después de que en San Millán quedara claro en qué consistía el castellano.

     No parece que sea una cuestión fácil de contestar, pero además de estrategias comerciales, relativamente inocentes, por ganarse a los consumidores de cerveza locales, hay poderosas fuerzas que empujan en una dirección u otra.

     En las comunidades autónomas que son bilingües, como la catalana, suelen dividir a su población en catalano-parlantes y castellano-parlantes, cargándose así de un plumazo la identidad de sus habitantes andaluces, que no han dejado de usar, a pesar del transcurrir de los años, alguna de las diferentes normas lingüísticas que componen el mosaico del andaluz, como lengua. Bonita paradoja que debería hacerlos reflexionar sobre su autenticidad a la hora de reclamar el derecho de los pueblos a su identidad.

     El italiano Paolo Azzone parece haberse dado cuenta de que en la formación del idioma español intervino algo más que el castellano. Pero nosotros lo sabemos desde hace tiempo. Y no es por los estudios lexicológicos de Manuel Alvar, o por los deficientes estudios del "Seminario del habla andaluza" de la universidad de Sevilla, por poner sólo dos casos.

     Y es que nos preguntamos si es de buen criterio proponer separarnos del castellano, convirtiendo al andaluz en una lengua distinta: renunciando a una lengua que con tanto mimo y creatividad hemos contribuido a desarrollar y enriquecer.

viernes, 2 de abril de 2021

Soníos negros

     Cuando Leonard Cohen recogió el Premio Príncipe de Asturias, recordó a aquel anónimo tocaor que conoció en Montreal, frente a la casa de su madre. Según Cohen (¿apellido sefardí?), este tocaor le enseñó a hacer los trémolos con seis acordes fundamentales y algo a utilizar el pulgar, ese pulgar que machaconamente vuelve en tantos cantes sobre el mi mayor, y que hace que adquiera pleno sentido la expresión "soníos negros", con su ronca llamada al corazón y sus latidos. Porque los sonidos también tienen color, y cuando éste es negro alude directamente a lo profundo y a lo oscuro del que toca y del que escucha, como si el retumbar insistente del bordón apelara con ahínco al corazón del instrumentista. Cante y música jonda del andaluz, que se niega a desaparecer sin saber quién es él mismo.

     Además de esos soníos negros, están otros sonidos que se van templando, en este caso con el cante, ya que no con el toque, debido determinadas notas del flamenco no se pueden reproducir con la guitarra. En todo caso, el viejo ravel sería de los pocos instrumentos que lo lograría, puesto que él, junto con la voz humana, cuando esta tercia los cantes,  cuando aborda la herencia andalusí de los cuartos de tono.

     Pero la evolución del flamenco parecen querer llevarla por otros derroteros: más esteticistas, a partir, sobre todo de la extraordinaria plasticidad de Camarón. A partir de ahí se han sumado cantaores y hasta cantantes, generalmente de fuera de Andalucía, cuyo principal mérito no parece ser sino una primorosa ejecución vocal.

     Y es que la calidad del cante tiene que ver con algo más que conque una voz sea laína o afillá; o su estética más redonda; tiene que ver con la etnicidad, en concreto con una etnicidad de contacto entre payos y gitanos como en ningún otro lugar del mundo, con una música y un baile que no tiene las características técnicas de la música y el baile centroeuropeos, que se han alzado con el título de clásicos. Esta última música, con sus tonos y semitonos bien establecidos, sin transiciones entre ellos, alcanza grandes logros, pero carece de la flexibilidad del flamenco a la hora de interpretar los sentimientos humanos.

     Así pues, todo esto ocurre porque en diversos lugares andaluces, payos y gitanos entraron en diálogo musical, partiendo del sustrato andalusí. No siendo, como algunos y algunas se empeñan un legado cultural exclusivamente gitano; ni tampoco susceptible de ser imitado por quienes son ajenos a ese diálogo cultural, quienes, en todo caso, sólo pueden lograr buenas imitaciones. Si bien, aquellos que de corazón de acercan a nuestra cultura, también llegan a hacer vibrar el diapasón de su sensibilidad al unísono con el cante, el baile y el toque andaluces.